sábado, 14 de septiembre de 2013

PARO, ¿CÓMO AFRONTARLO?


La situación actual por la que atraviesa el país y su índice de paro, están convirtiendo a la población en carne de psicólogos y psiquiatras.
Depresión, ansiedad y baja autoestima, son algunos de los problemas psicológicos , más comunes , con los que nos encontramos cada día en consulta.

Ante esta situación, uno de los objetivos más importantes es no llegar a tener ninguno de estos problemas, ya que solo dificultará más la búsqueda de empleo.
Para disfrutar de una psique sana y poder afrontar de una manera adecuada la búsqueda de un nuevo trabajo, podemos seguir algunas pautas;

-Mantén los horarios regulares como cuando trabajabas. Come a las horas de siempre y no trasnoches los días laborales.

-Distribuye tareas a lo largo de la jornada, de tal manera, que estés ocupado en ellas las horas que dedicabas al trabajo. Entre estas tareas estarán las dedicadas a buscar nuevas salidas a tu vida laboral.

-Colabora algún día con organizaciones sociales, ayuda a otras personas o acepta cualquier ocupación aunque no sea de momento remunerada. Sentirte útil ayuda a mantener alta tu autoestima y te aleja de la depresión o el pesimismo.

-Aprovecha esta etapa para reciclarte. Realiza algún curso que te pueda interesar a nivel profesional. Aprende cosas nuevas relacionadas con tu profesión. Es una buena manera de tener la mente ocupada y productiva.

-Estudia o acude algún taller para aprender a manejarte en entrevistas de trabajo. Con la tasa actual de paro, la competencia es dura. Aprende a manejarte mejor que otros en una entrevista de trabajo.

-Cuida tu imagen. Ahora es ms nece﷽﷽﷽﷽na oportunidad y no podemos dejar que se queden con una mala imagen, además necesario que nunca. En cualquier momento puede surgir una oportunidad y no podemos dejar que se queden con una mala imagen. Tu ropa, tu pelo y tu aspecto van a ser tu carta de presentación y no sólo te verán mejor los demás, sino que te sentirás mejor.

-Acepta que puede que tengas que buscar empleo también en otros sectores que no sean el tuyo o salir fuera de tu ciudad. No te lo plantees como algo fijo y piensa que te puede servir para afrontar mejor este momento hasta que encuentres algo relacionado con tu profesión.

-Fomenta las relaciones. Lo peor que puedes hacer es enfadarte con el mundo o la vida y aislarte. La familia y tus amigos de siempre así como los que puedas ir ganando son necesarios para un buen estado de ánimo. El ser humano es sociable y gregario por naturaleza. Además, cuanto más nos relacionemos, más probabilidad hay de que surjan nuevas oportunidades.

-Haz deporte. El hacer deporte mantiene la mente despejada y ayuda a segregar endorfinas y encefalinas, neurotransmisores opiodes que aportan sensación de calma y bienestar.

-Busca la naturaleza. Estar en contacto con animales, los parques, el campo o la playa relaja los sentidos y te ayudará a estar más tranquilo.

-No abuses del alcohol. El alcohol acentúa el estado anímico que teníamos previamente. Si estamos contentos nos ponemos eufóricos, pero si tenemos alguna situación difícil o estamos tristes nos hundirá todavía más. Es lo que se conoce como “El bajonazo del día siguiente”. Solo conseguirás estar más deprimido al día siguiente y menos productivo.

No obstante, para saber afrontar psicológicamente mejor la nueva etapa en el paro, aumentar tus posibilidades en las entrevistas de trabajo, mejorar tus habilidades sociales, o manejarte emocionalmente de una manera adecuada en estas situaciones, puedes acudir a un psicólogo para que te oriente sobre estos aspectos. Piensa que las empresas cada vez se apoyan más en estos profesionales y en su criterio a la hora de seleccionar personal.



martes, 27 de agosto de 2013

VUELTA AL TRABAJO Y SÍNDROME POSTVACACIONAL


En lo que se refiere a los psicólogos, siempre suele haber un aumento de consultas tras las vacaciones.
En concreto, en septiembre, detrás de este aumento de consultas suele estar lo que mucha gente conoce como Síndrome Postvacacional. Dicho síndrome, se compone de un conjunto signos y de síntomas, los cuales, entre otros, incluyen apatía, nerviosismo, falta de concentración, déficit de comunicación, debilidad o fatiga exagerada, irritabilidad o somnolencia, ansiedad o profunda tristeza.

En resumidas cuentas, y olvidándonos de las etiquetas que tanto nos gusta a veces emplear, es un conjunto de sentimientos, comportamientos, formas de pensar y problemas del día a día, que sumados todos ellos, hacen que no nos veamos con fuerzas de afrontar el cambio.

Aunque menos sonado, esto también suele ocurrir en Enero, aunque en menor medida, tras el parón que se da en Navidades en algunos trabajos.
Cuando regresas al trabajo, todo lo que has dejado aparcado, durante las vacaciones, se acelera y se te echa encima. Además, suele haber trabajo acumulado debido a que no lo hemos atendido por estar de vacaciones.

Que aparezcan estos síntomas va a depender de varios factores.
Como la carga de trabajo que se tenga a la vuelta.
Si volvemos después de un periodo corto o largo de tiempo.
Si disponemos de recursos para afrontarlo.
Si nos hemos organizado antes.

A todo esto, hay que añadir la situación actual del país, ya que se encuentra en plena crisis, lo que añade otra serie de factores que pueden hacer que la vuelta al trabajo se haga más dura. Algunos de estos son;

Que muchos niños ya no comen en el comedor del colegio, dificultando así que sus padres puedan organizarse con los horarios de sus respectivos trabajos.

Hay familias que han veraneado en el pueblo o en casas de familiares, lo que supone una ayuda familiar y económica, como pueda ser al ahorro en comida, y que ahora en su ciudad deberán afrontar solos.

A veces, las vacaciones supone controlar menos el gasto ya que estamos relajados y desinhibidos. En estos momentos, si no nos controlamos podemos encontrarnos a la vuelta con gastos o facturas que nos resulten difíciles de  afrontar.

Además, las condiciones de trabajo de hoy en día, con mayor número de horas de jornada y mayor carga de trabajo por empleado, puede hacer que el cambio que supone la incorporación al trabajo sea más brusco.

A todo esto hay que añadir, que el estrés o la angustia por la que están pasando millones de familias, debido a su situación actual, puede que no se ha mitigado como otras veces con las vacaciones, haciendo que se vaya acumulando un desgaste emocional y psicológico, que unido a esa mayor carga de trabajo, aumenta la probabilidad de padecer algún trastorno de ansiedad o del estado de ánimo.

Hay que tener en cuenta, que no es tanto el problema de volver al trabajo como sus circunstancias y todo lo que rodea ese regreso. Por ejemplo; problemas sin resolver, falta de organización, exceso de carga laboral o de jornada, desgaste psicológico, etc…

Lo mejor es organizarse y reincorporarse siguiendo algunas pautas:

-Incorporarse un par de días antes aunque hagamos menos horas o incluso pasar solo a saludar, sirve para ir teniendo un primer contacto. De esta manera podremos poco a poco ir cambiando el “Chip” y es una forma de irnos acercando de manera gradual. Además nos puede servir para, ver la carga de trabajo con la que nos vamos a encontrar, poder organizarnos y planificarnos, etc…

-No regresar justo el día de antes de empezar a trabajar. Así tenemos tiempo para adaptarnos a la situación y comenzar una vida más rutinaria. Poder deshacer maletas, organizarnos en casa, hacer alguna compra etc… requiere de tiempo del que podemos disponer si volvemos un par de días antes.

-Regular los horarios de comidas y sueño unos días antes. Así evitaremos problemas a la hora de iniciar el sueño antes de lo acostumbrado y podremos madrugar habiendo descansado lo suficiente.

-Hacerse un pequeño planning o repasarlo unos días antes, también nos ayudará para organizarnos e ir cambiando el “chip”. Así el cambio no será tan brusco y nos puede servir también para evitar la sobrecarga de los primeros días al tener ya todo planificado.

-Añadir pequeños objetivos nos motivará y nos proporcionará ilusión.
También podemos aprovechar para reflexionar y proponernos cambiar formas de trabajar u organizarse que no nos resultaban cómodas o eficientes.

Si a pesar de seguir estos consejos seguimos sintiéndonos con malestar, tendremos que acudir a un psicólogo, para descartar que hubiera cualquier otro problema que estuviera siendo fuente de alimento de dicho malestar, y en caso de que fuera necesario, que nos ayude a tratar la sintomatología y a trabajar en el origen de la misma.